La verdadera belleza de Formosa

La verdad es que tras vivir varios meses en Taiwan, no me podía imaginar cuantas cosas me estaba perdiendo por tan solo conocer una de sus costas. La diferencia entre la costa oeste, que es en si misma una megalópolis sin fin desde Taipei hasta Kaohsiung, y la costa este es incluso mayor que entre la costa cantábrica y mediterránea en España (que ya es decir…)

Alquilamos un coche y nos hicimos del tirón hasta Kenting, el parque nacional del extremo sur de la isla. Lo cierto es que, pese a la reciente masificación  de hordas de taiwaneses que vienen aquí por 4 días y se piran de vuelta al curro, Kenting tiene bastante que ofrecer: buena comida, buenos mercadillos, buenos paseos por la naturaleza, bonitas playas, olas para surfear… y ambientillo, mucho ambientillo.

Nos instalamos durante una semana por la zona de Jialishuei, donde había una buena ola y una bonita playa y, además, era una zona no muy alejada desde donde poder hacer excursiones de un día a varios lugares que no me podía perder. Una ventaja, entre muchas otras,  de estar casado con una taiwanesa, es que no nos perdimos casi ninguna vez.

Kenting

De toda la región de Kenting, por resumir y no caer en los topicazos de muchos otros blogs, haría tres menciones especiales:

  • Jialeshuei. Una bahía de arena grisácea, totalmente salvaje. Tiene una laguna en la parte trasera, cruzada por un puente colgante. El paseillo está bien, sobre todo porque el final del mismo te deja en mitad de la playa, en donde te sientes un auténtico Robinson Crusoe. Justo en la desembocadura de la laguna en el mar, hay una bonita ola que abre en cremallera, para delicia de los pocos surferos que se concentran por ahí. A mayores, hay un pueblecillo pesquero a menos de 1 km que tiene su aquel.

Una serie de fotos que os va acercando progresivamente desde la bahía hasta la ola. Como veis, las olas abrían para los dos lados, pero la mayoría de la gente siempre intentaba la derecha. Yo probé las dos, y la verdad es que lo único que tiene mejor la derecha es que la remontada es más facil.
  • Fondchueishah. Por efecto del viento, esta playa tiene una ladera entera cubierta de arena, tipo duna, pero de facto es la ladera de una montaña. De hecho el nombre significa exactamente: “el viento agita la arena”.  El lugar tiene una energía muy especial y la playa está desierta. Uno de los motivos es que desde donde dejas el coche, hay un paseito de unos 20 minutos largos… y a la mayoría de los taiwaneses no les gusta caminar. La  gente solo ve la playa desde el mirador que está en lo alto de la colina, en la típica parada de 5 minutos para una foto y chao. A mi personalmente me encantó, y por cierto: salen algunas olitas majas.

Vista general de la playa desde el mar. En lo alto se ve el mirador, desde el que también se puede bajar a la playa por un sendero que conecta con la duna.

Mi buen amigo Carlos, ya casi un taiwanés de adopción, tomando el sol en pelotas con toda la playa para él. Otra de las ventajas de este mágico rincón de la costa sur de Taiwan.
  • Baisha. Si estás ya algo cansado de playas desiertas, pero tampoco quieres ir a la típica playa demasiando dominguera, la alternativa perfecta es Baisha. Una playa de arena doradita con sus olitas majas también y, además, bastante ambientito.

Tomándome un refresco al final de la playa, tras un buen paseito con Padma, que intenta agarrar la botella para mordisquearla (le estaban a punto de nacer los primeros dientitos)

Taitung

Es mi enclave preferido. El pueblo tiene un aire medio bohemio y relajado, con amplias zonas verdes y muchas iniciativas artísticas por descubrir. Cada vez son más las familias jóvenes que se vienen a vivir aquí procedentes de las ciudades. Buscan un modo de vida diferente, más tranquilo y en conexión con la naturaleza. Desde luego aquí, la naturaleza se siente en todas sus facetas, desde los bosques y montañas, hasta las plasyas y acantilados.  Además, se nota la mayor impronta de la cultura aborigen, lo que le confiere un punto mayor de exotismo y autenticidad.

Desde su puerto, se puede tomar un ferry a green island, la isla verde, donde hay unas fuentes termales de agua salada justo a orillas del mar. Al parecer, una de las pocas en todo el planeta.

Madre no hay más que una. Pausita en la ruta para jugar un rato con la peque y que no se aburra demasiado en el coche. Esta es una playa a unos 40 min al sur de Taitung.

Festival de globos aerostáticos en un altimplano a unos 15km de Taitung centro. Padma estaba verdaderamente alucinada con los globos.

Esta foto nos la hizo Lin Sami, un chavalote Taiwanes que pasaba por allí. Le pedí que nos la mandase por email y el cabroncete tardó un año en enviarla, pero lo hizo… que grande esta gente formosiana

No había manera de que el pesao ese nos dejase tomar una foto de mamá en esta laguna. Ni siquiera tras los gritos que le pegó Padma, el tío debió sacarse unas 200 autofotos, chequeando una a una y al parecer ninguna le satisfacía. Si cuando no tienes gracia, no hay nada que hacerle, colega…

Yao Hua entrando a surfear por primera vez desde que dió a luz a Padma en una playa a 30 minutos al norte de Taitung centro.

Foto de familia conmigo haciendo el payaso (para variar), con vista de las montañas y acantilados que caen sobre el mar en Shitiping, a medio camino en dirección a Hualien.

Hualien y Taroko

Hualien en sí es la ciudad más grande de toda la costa este, pero dista mucho de ser una gran ciudad. Conserva en su centro el encanto de ser como un pueblo grande, con uns bonitas calles peatonales, un gigantesco mercadillo y un montón de opciones para comer bien y barato. Al margen, en los alrededores de Hualien se pueden encontrar algunos de los acantilados más altos de Asia, así como algunas playas que quitan el aliento (la foto principal de este post es un mero ejemplo).

Por otro lado, Taroko tiene una historia muy interesante, ya que es una garganta tremendamente profunda que se adentra desde casi la costa hasta las cordilleras del interior de la isla. Shan Kai Shek, el dictador nacionalista chino que desembarcó en Taiwan escapando de una derrota segura frente a los comunistas… y les hizo la puñeta de estar ahora en disputa con  China por sus pretensiones de anexionarse la isla, se obsesionó con construir una carretera que ascendiese por la garganta y cruzase la isla de este a oeste. Lo consiguió, pero no se cuantas centenas de trabajadores muertos dejó por el camino. Lo cierto es que la carretera impresiona, pero no tanto como el paisaje que es, verdaderamente digno de admiración.

Una de esas playas salvajes llegando a Hualien desde el sur. A medida que avanzamos, de sur a norte, la arena se va volviendo más negra, señal de mayor actividad volcánica. A mi personalmente me gusta, aunque no hay manera de caminar por ella sin chanclas a las horas centrales del día!

A medida que la carretera se adentra en Taroko, los abismos parecen sacados de la peli del “señor de los anillos

La serie de tuneles paralelos al principal te permiten comunicarte con otros cañones por los que corren ríos que alimentan al principal.

Y tras unos días de paseos, rutas de senderismo y mucho relax en el jacuzzi del hotel, nos volvimos sobre nuestros pasos, de vuelta a casa… no sin antes echar un último vistazo a este impresionante paisaje.

Como conclusión, creo que lo más justo es decir que Taiwan es como tres islas en una. La costa oeste es una isla post-industrial, mega avanzada, con trenes de alta velocidad, grandes metrópolis y edificios futuristas. Hay otra isla totalmente diferente que es la costa este, en la cual dejas de sentirte en la típica nación superdesarrollada de Asia, para sumergirte en una sensación de isla del pacífico que conserva todo su encanto natural y cultural. Por último, hay una tercera isla que la isla interior: la isla de los grandes valles y montañas, de las comunidades indígenas, de los grandes lagos, del misterio… pero esa otra isla, aún me queda descubrirla.

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2 comentarios en “La verdadera belleza de Formosa

    1. Thanks Lin!!

      But the exact translation for the excerpt of my blog you posted of the photo is:

      “This picture was taken by Lin Sami, a young taiwanese passing by. I asked him to send it to us by email. The little bastard took a year to send it out… but he finally did… Such a great people the taiwanese are! “

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