California para novatos

Y resulta que Xaime, otro de esos hermanos del alma, anda viajando por ahí; por lo que me toca contarle un poquito mis experiencias en otro de esos pedazos del planeta que durante muchos años cautivó nuestra imaginación. 

En este caso, la fascinación por California se remonta a la época dorada del surf compostelano, a las pelis de surf que veíamos en el sótano de la casa de Poti, las charlas interminables sobre olas mitológicas que parecían tan inalcanzables por aquellos días… pero también a tantos grupos Rock que pusieron banda sonora a nuestra época teen y post-teen, como los Red Hot Chili Peppers…De hecho, esa sería quizá mi primera recomendación: recorrerte la  carretera Nacional 1 escuchando el Blood Sugar Sex Magic y el Californication. Mientras los escuchas, con la ventanilla bajada y a todo volumen, sentirás algo de auténtico en lo que haces… como si la musica cobrara un sentido nuevo, menos figurativo.

Vaya por delante que la mayoría de la información que vierto en este post, se basa en mi experiencia como mochilero durante un viaje en 2001, lo único más o menos actualizado está en el norte de California: SFO y Yosemite. Por eso, este post carecerá de una de las cosas que caracterizan mi blog: sus fotos. Debería hurgar en el bahúl de los recuerdos, desempolvar antíguos albumes y escanear las fotos de ese grandioso viaje… pero me da pereza.

En fin, que siguiendo esa ruta de sur a norte allá por el 2001, desde San Diego hasta Mendocino, yo me quedé prendado de esa parte de Estados Unidos que tanto y tan bien ha definido su esencia, y que al mismo tiempo tan diferente es del resto de ese inmenso país. Por ese arraigo sentimental en mi memoria, y porque es lo más lógico por otra parte, estructuraré este post como un viaje imaginario de sur a norte a lo largo de esa ruta, con pequeños desvíos más que justificados para visitar otros lugares que merecen muchísimo la pena.

LOS BÁSICOS

Antes de iniciar ruta, unos pequeños consejos para el viajero. El primero y quizá más importante, los precios. California no es un lugar barato en general, cualquier Motel de carretera te puede costar 100 USD y, muy lamentablemente, desde la última época de la administración Bush, los camping no son la excepción. Yo en el 2001 dormí muchas noches por 1 dólar en las zonas de acampada de parques naturales de diferente rango, desde parques nacionales, estatales, etc. En todos ellos encontré parcela para dormir sin haber reservado antes. Hoy en día esa manera de viajar es muy arriesgada. A nivel de pernoctar en la naturaleza, las zonas de acampada de los parques naturales han multiplicado por 10 o más su precio y suelen estar fully booked cada día desde la primavera hasta el otoño, por lo que recomendable reservar con antelación. Navegad por internet, encontrareis los links donde poder hacer la reserva.En ciudad, existen opciones más baratas, como los hostels… o San Coachsurfing. En cualquier caso, un poco de planificación previa estaría muy recomendable. Yo en la zona del sur de California me quedé en casa de una adorable francesa afincada desde muchos años en Pasadena y defensora de la cultura Amerindia. En el norte, opté por mucho camping, algún motel y hostels en la zona de San Francisco… más detalles, en la sección respectiva.

A nivel de transporte, es más que facil moverse en bus o tren… incluso caminando o en bici por sus senderos, pero mi recomendación es alquilar coche o furgo… Hagáis o no toda la Nacional 1, alquilar un medio de transporte es un lío en las grandes ciudades, pero una maravilla para conocer los pueblos y rincones naturales de California… tantos y tan variados! A día de hoy, por supuesto las reservas más baratas, por internet. Yo alquilé en 2013 un auto en San Francisco que me costó algo así como 10USd al día. Además, debido quizá a esa cultura de “todo a lo grande” estadounidense, lo que ellos llaman “compact car” enseguida comprobareis que es bastante más grande que lo que el resto del planeta entendemos por coche compacto. En fin, que no será un smart o un toyota yaris, sino algo más grande, con “culo” y más que suficiente para un par de personas llenas de maletas y bártulos.

Sobre ropa y enseres personales, ni que decir tiene que estais en un paraíso del consumismo, así que llevaros lo que os plazca en la maleta, pero dejad un buen pedazo vacío para llenarlo con las compritas que hagáis. Muy recomendables las tiendas de segunda mano… hay auténticas virguerías retro con las que fardar back home.

A nivel de seguridad, pues es cierto que en algunas zonas te puedes encontrar a gente que te intente tangar, sobre todo en las ciudades. Hay bastante vínculo entre bolsas de pobreza, adicción y delincuencia… así que andad con ojito pero sin ponerse neuras. Otro punto importante es el tema de los tiburones, sobre todo si vais a hacer surf. Hay que tener mala suerte, pero desde luego las costas de California son hogar de muchos tiburones blancos.

El clima es un auténtico abanico de opciones. Mientras el sur es mucho más cálido, el norte de California es más húmedo, nublado y fresco. Sin embargo, dependerá mucho de la época del año que vayais. EN todo caso, id preparados para una gran variedad de climas durante el viaje y haced la maleta pensando en vestiros estilo cebolla, con muchas capas de ropa que podais facilmente quiar o poner.  Para que os hagais una idea, en San Francisco suele estar más nublado en verano que en otoño, pero a pocas distancia hacia el sur, ese mismo día nublado de verano pueden ser 30 grados a la sombra en Big Sur… ya no mencionemos los cambios térmicos si os vais al interior montañoso, tipo parques nacionales como el de Yosemite!

EL SUR: DE SAN DIEGO A BIG SUR

El sur de California está mucho más poblado y más “pisoteado” que el norte, o esa es al menos la sensación. Los Angeles es un monstruo inmenso compuesto de 50 ciudades que colapsaron las unas sobre las otras. Una megalópolis a la que sólo se puede surfear en coche por las miles de autopistas. Se que estoy siendo muy parcial, pero esta es mi experiencia, quien quiera algo más imparcial, que se lea una guía de viajes.

En fin, que a mi no es que me disgustara demasiado Los Ángeles, pero tampoco me cautivó. Mucho postureo en Venice Beach, mucha Pamela Anderson andando en patines, mucho tatuado con pinta de ser estrella de Rock… mucho musculito y mucho rollito cool, pero no me sorprendió lo más mínimo. Quizá porque por aquel entonces llevaba ya dos meses viajando por el país en un coast-to-coast memorable que oficializó mi karma nomádico para el resto de mis días. Quizá… o quizá no, y simplemente fue que pese a fliparla con los Red Hot y el estilo de vida surfero californiano durante muchos años antes de lanzarle a ese viaje, el tema me defraudó un poquito. No fui capaz de respirar esa autenticidad que me esperaba tras haberla sentido meses antes en NYC, por ejemplo.

Desde LA hacia el sur, hay otras ciudades pequeñas que pueden merecer más la pena, tipo San Diego y su fronteriza del lado mexicano Tijuana (ojo, que generalmente no puedes pasar coches de alquiler a Mexico). Puede ser una noche interesante de fiesta y mescal, pero no mucho más. Algo más al norte, se concatenan largos arenales que a veces reciben varios nombres a medida que las millas van pasando. De entre todos ellos, el único que disfruté bastante fue Ocean Side… su muelle, sus olas, su rollito.

Pero vayamos a donde para mi empieza el auténtico meollo, una vez agarras carretera Nacional 1 hacia el norte. Tras dejar Santa Mónica y Santa Bárbara atrás, donde sólo merece la pena una paradita el Malibú para ver a los puretillas surferos haciendo business meetings sentados en el pico, encadenareis una serie de pueblitos monos y playas bonitas. No entraré más en detalle porque creo que cada uno debe hacer las paradas a su ritmo y dejándose llevar por su propia brújula interna.

La parada obligada es Big Sur. Es una zona costera repleta de playas, bosques, acantilados… un pasote. Yo dormí acampado en uno de los parques naturales de la zona (hay varios, de bosque, costeros, marinos…). Como mencionaba, ahora los campings suelen estar muy llenos y son mucho más caros que antes, pero merece la pena alguna noche así, para despertarse en medio de la naturaleza, prepararte un café mañanero e ir a ver romper las olas desde la orilla. Ojo! que hay un dicho entre los surferos californianos que yo me enteré precisamente en Big Sur, flotanto en el pico junto a un colegui surfero local. Yo le comentaba “qué gracioso” era lo de estar surfeando y ver cómo alguna foca se acercaba nadando con la cabecita fuera mirándome sonriente…  lo que me respondió que los tiburones a veces nos confunden con las focas, y como encima estamos más estáticos flotando hasta que llega una ola, somos un blanco perfecto… así que donde veais grandes concentraciones de focas, es posible que haya más tiburones merodeando en busca de desayuno.

Un poco más al norte llegamos a Carmel, pueblo del que fue alcalde el mismísimo Clint Eastwood pero que hoy en día es un tranquilo pueblo lleno de gente de la tercera edad… y Point Lobos, uno de los muchos parques naturales costeros llenos de lugares mágicos. Que sepais que concretamente esa zona se ve en la peli Into the Wild, cuando Alexander Supertramp está con esos jipis puretillas en su caravana y pasan la noche en la playa.

EL NORTE: DE SANTA CRUZ A MENDOCINO

Un poco más al norte de Big Sur, se encuentra Santa Cruz, pueblo surfero y hippie que esconde una de las mejores olas que pillé en toda la zona: Steamer Lane. Derecha potentona que arrancad desde un cabo y se va abriendo a lo largo de toda la bahía de Santa Cruz. Los primeros tramos son de roca y luego se vuelve arenosa. Que yo recuerde, hay al menos tres secciones donde se colocan los surferos y suelen respetar el tema de surfear tu sección y soltar la ola para que alguien de la siguiente sección la pille de nuevo y la siga cabalgando. De esto me di cuenta tras ver las caras de cona que me ponían varios surferos cuando yo, flipado de estar pillando esas olas, me cruzaba sección tras sección en la misma ola. A destacar también el paseo costero que lleva desde el pueblo hasta el faro de Steamer Lane donde rompe la ola… cada banco del camino te recuerda un ataque de tiburón que mató a algún surfero (ufff!). La casa del faro, por cierto, es un museo del surf con fotos mitiquísimas de los 60 hasta la fecha y otra parafernalia para los románticos del surf.

Siguiendo ruta norte, y manteniendo el espíritu del surf como guía, llegamos a Half Moon Bay, donde además de playas bien guapas, nos encontraremos con el mítico pico de Mavericks. Aunque solo sea para la fotito con las olas rompiendo de fondo, merece la pena 😉

…Y ya por fin, San Francisco! Esta ciudad es un auténtico fetiche para mi. Para no liarme demasiado, tan sólo unos pequeños consejos básicos, el resto mejor lo descubrís vosotros:

  • Dónde dormir: probad coachsurfing, hay muca gente maja que se ofrece. Luego, a la manera tradicional, hay dos lugares que recomendaría para el viajero frugal. Uno es el Green Turtle, hostel de mochileros de los más parecido a lo que, si de verdad sois mochileros, os encontraríais en otros destinos de Latinoamérica o Asia. Y bueno, si quereis inbuíros del espíritu hippie más cañonero, iros al Red Victorian, en la mítica Haight Street, donde todos los beatniks y freaks se amontonaban el verano del amor. De todas formas, a menos que sea catre en habitación compartida del Green Turtle, no espereis pagar menos de 80 dólares por noche. Para saber a qué fiesta ir, fijaros en los muchos carteles que habrá pegados en los tablones.
  • Qué ver. Todo! Muchísimo! Un paseito en bici por los muelles hasta la base del puente Golden Gate, es una ruta interesante para un día. Podéis alquilarla en muchos lugares, yo lo hice justo a la salida de la parada de metro (que se llama Bart) de Embarcadero, que está justo enfrente a la terminal de ferrys (por cierto una escapadita a Sausalito en ferry es también interesante!). La zona de Mission st. es donde empaparte de la música y el arte más “underground” (lo era, ahora es sólo un reflejo de lo que fue). Puedes visitar el bar Vesubio de Columbus ave. y sentarte en la misma mesa donde Kerouac pasaba largas horas escribiendo y emborrachándose…y  para terminar de empapare de la vida bohemia: un paseito por Haight st. y Ashbury st. terminando en el Golden Gate Park … en fin… a gozarla!
  • Compritas. Pese a lo que se pueda pensar, San Francisco pese a poseer la mayor concentración de gigantes de la tecnología que te puedas imaginar, tampoco es que sea una meca del shopping tecnológico. Vamos, que si te quieres comprar una cámara, un iphone o algo por el estilo… no es que esté mal, pero está más o menos igual que en cualquier otra ciudad de Estados Unidos. Lo que si merece la pena es darse un garbeo por las muchas tiendas de ropa de segunda mano por la zona de Haight y Asbury, donde te puedes encontrar pequeños tesoros que llevan esperando por ti desde los 60 o 70… lo digo por experiencia!

Justo tras cruzar el puente Golden Gate, llegareis a Point Reyes, un parque natural con hermosas playas. Chimnay rock es especialmente fotogénica. Mucho más escondida tras varias horas de caminata, podeis llegar a una playa donde hay una de las pocas cascadas en el mundo que caen directamente sobre la playa. Yo, la verdad es que tampoco me quedé tan impresionado… me gustó mucho más otra por el estilo que vi en las islas Mentawai. En todo caso, la zona es muy bonita y merece la pena para pasar al menos un día por allí…

Pero si de lo que teneis sed es de naturaleza en estado puro, os recomendaría ir desde luego a Yosemite. En este otro post os cuento mi experiencia. Está a unas 4 horas de San Francisco, pero de verdad que es increible. Otras opciones interesantes para ver los Sequoia gigantes, es seguir ruta norte hascia Mendocino, pueblito new age majete. Por los alrededores, hay varios parques naturales donde disfrutar las red woods costeros, algo diferentes a los que podeis ver en Yosemite.

Como punto final del viaje, sobre todo si os da pereza seguir subiendo hasta Mendocino o el más alejado Eureka, al menos haceros una visitita a Bodega Bay, antiguo pueblo ballenero donde podreis comer bien, conocer gente muy abierta y amable en un entorno más “de pueblo”, surfear una de las pocas izquierdas de toda la costa californiana y dormir escuchando llover antes de volver a San Francisco y pillar el avión de vuelta.

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